Llegamos y tuve una especie de sensación que no había tenido antes. Que distinto que es, tomar un servicio local del interior, a tomar un servicio local en Buenos Aires y alrededores.
No había tenido la posibilidad de sentirlo así, la idea de tomar un servicio local entre dos localidades rurales nunca la tenía muy presente en mis recorridas. Por lo tanto, mi imaginario ni siquiera podía construir una imagen que me lo represente.
Un buen día de invierno, me encontraba junto a unos amigos en Mechita. Diego, Lisandro y Sergio. Era una mañana muy fría y la geografía de Mecha aportaba lo suyo, dejando sentir unas rafagas de viento de campo. Eso si, había un sol con una energía muy particular, creo además, que esa fue la que aportó la magia todo el dia y a todo momento.

El andén de Mechita, contemplaba la mañanita de campo, el olor a pasto y la brisa fresca y libre. Había una especie de polvareda que volaba, pero no llegaba a molestar. De repente, la gente comenzaba a llegar. Que increible, depues de 100 años de su inaguración, el tren sigue conservando su protagonismo, con algunas diferencias de cantidad pero no de sentido.



La gente mayor se apostaba a un costado del coche, con esa ansiedad que solo se siente antes de una partida. Miraban su reloj, a las demás personas y al guarda del tren que los llevaría hasta Bragado, a hacer sus cosas diarias. Una maestra también, tenía su lugar aquí, y llevando una carpetita negra junto a una cartuchera desgastada, saludaba por la ventana al grito de: "despues, nos vemos" . Y si, asi como nosotros hacemos 20 kilometros para viajar hasta la Capital, en el campo recorrer 6 km. arriba de un tren campo abierto, es un viaje y su correspondiente despedida nunca faltan.

Algunos niños y otras personas, terminaban de completar el coche, y muy tranquilos, como seguros del tren, se relajaban. Asi como se relaja la gente del campo y que solo ellos verdaderamente lo sienten.
La estación Mechita, se preparaba para despachar un nuevo tren local, el localcito sarmientero. De repente el guarda dió la orden y el tren toco silbato. Una ves más, distinta a todas las demás, la que hizo y las que hará, nos fuimos. Que momento, con un simple boleto, el destino puede ir cambiando. El boleto es más que un boleto, es quizas el pase a otra realidad. Imaginen si esa maestra conseguiría en ese día la oportunidad de su casa propia en Bragado, fantastico!
Me quedé en la puerta trasera que estaba abierta. Mientras Diego observaba la playa Mecha, yo me entretenía observando por el ojo de buey, como las vías copiaban los desniveles del suelo recorrido. Entre curvas y más panaderos, el tren local de la gente de Bragado y Mechita se habría paso...
Habían pasado unos cuantos minutos de traqueteo y algunos bocinazos propios a causa de las vacas que se acercan a la vía por las mañanas, para pastar. El trayecto se transcurre buena parte, al costado de la playa de Mecha, por lo que se pueden observar todos lo coches y vagones abandonados que ahí se encuentran. Cerrados, jaulas de haciendas, tolvas pedreras, tolvas hooper, tanques, algún furgoncito del oeste, coches de pasajeros y locomotoras fuera de servicio adornan los alrededores y convierten en cementerio lo que en algún momento fue progreso.
Cuando llegamos a Bragado, comenzó a sentirse ese olor a ciudad más grande. El ruido de los vehiculos de la zona y mas gente caminando por las calles. Habíamos llegado a una ciudad. Que aunque nos parezca chica a aquellos que vivimos en "la gran ciudad", para la gente de allí, si que es una gran ciudad.
Imaginen por un momento que viven en Mechita... pocas cuadras alrededor, mucha paz, la gente que uno ve un día y otro, el mismo almacenero y las misma costumbres. De repente, la realidad cambia cuando comenzás a moverte hacia los centros. Otra gente, otros lugares y otras costumbres. Buenas o malas, no importa, simplmente distintas.
Asi el trencito llegó a Bragado. Se bajaron los ancianos, la maestra y la gente que completaba el coche. La locomotora se desprendio de su siche turista y se puso nuevamente al frente del tren, con destino esteo Mechita nuevamente.























